martes, 29 de diciembre de 2015

Ser

Decidí emprender un viaje incierto con poco equipaje y solo presente. Las huellas en mi piel eran evidentes, aunque las heridas más profundas permanecían invisibles al simple observador, fruto de una vida entre la locura y el más absoluto de los aburrimientos. Sería duro, tenía la absoluta certeza y era plenamente consciente. Dije adiós a todo, incluso a tu compañía. Si, a ti, esa vieja adicción que me mataba hacía tanto y que ya no recordaba para que me fue presentada. Mi sangre derramada en vasos de bar. Luces apagadas y sudor frío de triste soledad.

La ventana del tren, mi último tren, reflejaba decisión y esperanza.
Son las doce y un nuevo año alumbra nuevas oportunidades.
Una leve sonrisa se dibuja en mi cara.

Mi corazón, late y late, vuelve a latir. Su sonido apagado, me recuerda que sigo “vivito” y coleando y decido dejar las sombras, ser por fin… Ser!!

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