Soy tu Leonardo más renacentista
y mi pincel te pinta de colores y
esperanzas ocultas.
Rasgas tu piel para encubrir el
sufrimiento
que hace brotar ríos que tiñen de
malva los sueños.
Esas lágrimas que ocultas bajo
una falsa sonrisa.
Es así?
Mi Mona Lisa?
Nadie cose las costuras de
corazones rotos
que se autodestruyen mientras
esperan soles que iluminen anocheceres
y flores que embriaguen del
hastío, el tedio ante el tiempo y sus repeticiones.
Brazos que envuelvan ese menudo
cuerpo de cálido y eterno amor.
Manos que se posen en un corazón
joven pero cansado
de no entender ni comprender lo sencillo
y a la vez difícil
sin algo de dolor.
Sangre, color de vino temprano,
que se desparrama abundante por manos trémulas y tacto delicado.
Quien te pregunta desde el cielo
nadie lo sabe.
Si malvives en el infierno del
miedo, del fuego fatuo.
Folla hasta el amanecer y olvida.
Huye, destrúyete, salpica de
fluidos el universo entero
pero déjame quererte!

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