lunes, 20 de julio de 2015

Hombre de grado cero

Pequeñas gotas de sudor se escurrían por surcos excavados por el tiempo. Nunca había sido consciente de los sonidos del interior de su cuerpo. Ahora los sentía con inusual claridad. En el pasado se ocupaba de traducir los numerosos estímulos que le llegaban con la determinación del que sabe que no puede prescindir de sus heridas, ni de sus mieles. Abrazado a un futuro incierto aprendió a valorar pequeñas sensaciones, risas, lágrimas y miedos.


La ciudad y sus habitantes, el plástico de los envoltorios eternos, sustituido por el aire que llenaba sus pulmones, el transcurrir de la sangre por sus venas y arterias, el tacto de una mano sobre su piel y la electricidad estática generada en un cambio de ropa ya no eran sesgados. Las mareas internas comenzaron a ser conocidas al tiempo que los estados emocionales se equilibraban entre edificios de diferente altura, el despertar a un mundo nuevo, contrastaba con un pasado excéntrico poco interesado en sus necesidades reales. Un pequeño gesto, una caricia tenían poco que ver con la macroeconomía, y el sol con su barba de nubes le generaban sensaciones que nada compartían con su BMV de alta gama. En sus relaciones íntimas ya no pensaba en el final, sino en el traqueteo de un tren que descubre al viajero un mundo cercano al tiempo inexplorado. La función por sí misma había dejado de interesarle. Los procesos entre bambalinas, la pureza, la sinceridad y la naturaleza interna ocupan ahora sus pensamientos y alejan de él tanto el pasado como el devenir. El presente y sus imperceptibles y sensuales movimientos se abrieron paso entre el follaje de árboles que, anteriormente, distorsionarán su visión. La paz había abierto una brecha en la muralla del corazón…

domingo, 19 de julio de 2015

Distinto amanecer..

Una luz tenue iluminaba la habitación. El caos reinaba. Ropa azarosamente repartida por todas partes, mostraban lo que tan sólo unas horas antes acababa de ocurrir. La cabeza me estallaba, y me serví un café que no recordaba cuando había hecho. Sin azúcar, como me gustaba por las mañanas de resaca. En mi cama, yacía una mujer desconocida. El olor a sexo me hizo esbozar una leve sonrisa. Recuerdo entrar precipitadamente de la mano de una bella joven. Entre risas alcohólicas nos sacamos la ropa, lentamente al principio y con cierta violencia después. Gotas de sudor resbalaban entre cuerpos ávidos de placer, a la vez, que manos sedientas arañaban, estrujaban y acariciaban, rompiendo con los cánones del sexo preestablecido. Su pelo rubio y enredado yacía entre mis manos, mientras su cabeza se movía en oscilaciones entre bruscas y lentas. Utilizaba pinta labios rojo que, como es sabido, distinguía en el antiguo Egipto a las prostitutas expertas en la felación de las que no lo eran. Desde luego no me pareció una inexperta, como Afrodita, parecían compartir el hecho de no haber tenido infancia, ambas nacidas adultas, núbiles e infinitamente deseables, de cuerpos esbeltos e infieles por naturaleza. Sentado en una cómoda la contemplé horas que parecieron minutos. Asemejaba la brillante luz de un faro en noche cerrada. Se levantó y me besó suavemente el labio superior. En mi pecho izquierdo, casi sobre el corazón, unas pequeñas heridas supuraban pequeñas gotas de sangre que nunca, nunca! conseguí cerrar.

martes, 23 de junio de 2015

Abrí la lata lentamente...

Abrí la lata lentamente y allí estabas. Apretujada entre aires irrespirables. Una vida rutinaria unía los diversos puntos de sutura de numerosos traumas. Del trabajo a casa y de casa al trabajo. Ya no tenías fuerzas para avanzar, pero mantenías una sonrisa juvenil que delataba un corazón con alma. Las armas de mujer eran evidentes, aunque desgastadas por múltiples metamorfosis. El amor, antaño vencedor en cientos de batallas, se mostraba extrañamente dúctil y se deshacía como plastilina en mal estado. La larga cabellera, de rizos hercúleos, caía ahora con desgana y ocultaba un bello rostro de ojos negros. Supe rápidamente de tu motor averiado, de tu epidermis ennegrecida por tantos y tantos amaneceres. Desde la atalaya divisabas un mundo que ya no era el tuyo, y del cual habías renunciado. Los vientos habían dejado de agitar tus largos cabellos y la oscura mirada permanecía fija en puntos lejanos. Los lacrimales ya no podían crear lágrimas, en otros tiempos, origen de manantiales. Árido desierto dónde la sangre dejó de fluir.

Decidí quererte! Enamorarte cada día! Hacerte feliz!

Ahora, que el invierno ha llegado a mi vida y que hace tiempo que yaces en el mar, conozco la respuesta. La encontré un día acariciando una dura roca de una playa desconocida. Al poco de darle calor se deshizo entre mis envejecidas manos y se transformó en brillantes granos de plata y oro. Sin forzar, lentamente, dando simplemente calor. Allí estabas...

lunes, 22 de junio de 2015

Humanos?

Iba pensando en el mundo emocional, el cual siempre me pareció el verdadero mundo real, cuando una pelea salvaje entre niños me interrumpió en mis elaboradas disquisiciones y, casi sin pensar, les solté, -no podéis poner un poco de sentido común-.

Uno de los niños, envuelto en rabia, me dijo, "me ha insultado". Tratando de ser justo les hablé desde mi pedestal; debemos respetarnos unos a los otros, así no se solucionan los problemas! A lo que el niño, con una mirada inyectada en sangre, me respondió, "¿y como hago eso?". Tu fuerza puede imponerse, está claro, pero siempre será limitada. Crees que el universo te pertenece? Pues no! Eres simplemente un pequeño grano de polvo en medio de él. Si escuchas tus emociones probablemente te sentirás identificado con otros niños y con el tiempo serás mejor humano. En ese momento aparecieron los padres de los niños y comenzaron una batalla campal. El niño me miró con desdén y afirmó rotundo, "qué inhumanos son mis padres".

Humans?

Anava pensant en el món emocional, el qual sempre em va semblar el veritable món real, quan una baralla salvatge entre nens em va interrompre en les meves elaborades disquisicions i, gairebé sense pensar, els vaig deixar anar, -no podeu posar una mica de sentit comú-.

Un dels nens, embolicat en ràbia, va dir-me, "m'ha insultat". Tractant de ser just vaig parlar-li des del meu pedestal; hem de respectar-nos els uns als altres, així no es solucionen els problemes! Al que el nen, amb una mirada injectada en sang, em va respondre, "i com ho faig això?". La teva força pot imposar-se, està clar, però sempre serà limitada. Creus que l'univers et pertany? Doncs no! Ets simplement un petit gra de pols enmig d'ell. Si escoltes les teves emocions probablement et sentiràs identificat amb altres nens i amb el temps seràs millor humà. En aquell moment van aparèixer els pares dels nens i van començar una batalla campal. El nen em va mirar amb desdeny i va afirmar rotund, "què inhumans són els meus pares".

jueves, 18 de junio de 2015

Siesta playera

Cual surfista de piedra y roca escribo versos sobre las olas del mar.
Letras de tinta azulada entre bruma blanca que el sol hiriente
tatuador de pieles
dibuja a través de hilos invisibles.

Mientras los vientos recorren kilómetros abriendo velas y desplazando veletas
mancho la orilla de instantes
que quizás
sin saberlo
fueron de otros.

Cálido día de verano que afronto sin dirección ni metas
modificando horizontes y componiendo locuras.

Mi tiempo se acaba y
el último grano de arena
me recuerda el final del sueño.

El sol tan solo es un reflejo en el lomo del mar.
El cielo parpadea antes de apagarse.

Ya es negra noche en el oculto y bello interior.

Dios! como maldigo el despertar!